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LA LEYENDA: El yaguareté y el grillo

Dibujos: Angelo CalameraUn día en el que Don Yaguareté andaba aburrido, salió a dar un paseo por el campo. Iba muy entretenido mirando hacia todos lados y admirando el paisaje, cuando de repente sintió bajo su pata derecha algo blando; miró con bastante enojo que lo que había pisado era la deposición de una vaca. Pero su asombro llegó a lo máximo cuando de entre esa masa informe se escuchaba una vocecita pequeña, que enojada le gritaba al felino:
¿Por qué no miras por donde pisas, no ves que has destruido mi casa?

Don Yaguareté debió abrir muy grande sus ojos, por el asombro y para poder distinguir que quien así gritaba era nada menos que un grillo. Al darse cuenta, comenzó a mirarlo con sorna. El grillo seguía con su reclamo:
-Decime ¿por qué has destruido mi casa? No te hagás el tonto y como que no me ves, aquí estoy junto a tus patas, y quiero que me hagas una casa porque esta ya no me sirve.

-¿Cuál casa? -le respondió el felino, si sólo veo caca desparramada.
-Seguís burlándote, era mi casa y vivía feliz hasta que metiste la pata. ¿De qué te sirven esos ojos que tienes, eh? Dame una explicación -le decía el grillo, mientras levantaba amenazadoramente sus dos patitas delanteras.
-Mira qué miedo me das- dijo el yaguareté.
-¿Y si no quiero?
-Te vas a arrepentir- espetó el grillo.
-¿Yo? Bueno, bueno, quedate tranquilo. Te propongo una lucha: vos juntás a tu gente y yo a la mía. Si yo gano no te hago nada. Si vos ganás, te haré la casa a tu gusto.
-Es lo justo -dijo el grillo. A las dos de la tarde nos encontramos bajo el ombú, allí estaré con los míos.
El yaguareté convocó a sus mejores amigos: zorras, lobos, pumas y hasta jabalíes. Cuando se acercaba la hora, le pidió a la zorra que vaya a ver si ya estaban sus contrincantes. Efectivamente, allí estaban, avispas, abejas, mosquitos, bichos quemadores y otros insectos que decidieron apoyar al grillo.
-¿Como se preparan? preguntó burlonamente la zorra. ¿Están preparados para la paliza?
-Ja, ja... Sí, señora, estamos todos -dijo el grillo.
-Para tus amigos insectos me basto yo sola, dijo la zorra dándole un manotazo al grupo de insectos, quienes al momento se le vinieron encima, picoteándola por todos lados. La zorra tiraba manotazos a diestra y siniestra, pero era peor, y enloquecida de dolor se tiró al arroyo cercano. Cuando pudo ver que sus enemigos se habían ido, se fue corriendo hasta donde estaba esperando el yaguareté.
Dibujos: Angelo Calamera-¿Ya está el enemigo bajo el ombú?
-Sí, contestó la zorra.
-¿Y por qué venís tan mojada?
-Porque... tuve calor y me bañé en el arroyo.
-Muy bien, es la hora del encuentro, -dijo el yaguareté, pegando un alarido que quería decir ¡a la carga! Y salieron todas las fieras al ataque, quedándose la zorra atrás de todos.
Cuando los dos bandos se encontraron bajo el ombú, la sorpresa de los amigos del yaguareté fue enorme. No hallaban la forma de sacarse a los insectos de encima, recibiendo picotazos y mordeduras en todo el cuerpo, incluso los ojos, que los enloquecía y ni siquiera podían escuchar a la zorra que les gritaba ¡al agua, al agua...!
Al fin el yaguareté se dió por vencido y tuvo que hacerle la casa al grillo. Así aprendió que no hay enemigos pequeños, pues como dice Martín Fierro, "hasta el pelo más delgao, hace su sombra en el suelo".©

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