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Cartas y más Cartas • Abril 2017

La inmigración en los tiempos de Trump I

Sr. Director:
Acabo de ver en la tapa del último número de El Suplemento un error garrafal que se une al que vemos a diario en las noticias de radio TV o escritas acá en USA. Se olvidaron de agregar después de “inmigrantes” la palabra “indocumentados”. También ustedes ponen a todos en un montón, una descortesía para los legales. También en la página 17, la abogada de inmigración se equivoca al decir que los residentes legales deben naturalizarse. Mucha gente prefiere estar legales con “Green card” pero no naturalizarse porque muchos países de origen no aceptan la doble nacionalidad, y si se hacen ciudadanos deben renunciar a la original. Yo viajo con dos pasaportes: uno argentino y el otro americano por conveniencia. Si hago escala en Brasil, por ejemplo, entro como argentino, pues los americanos necesitan visa. (No sé si ha cambiado). Pero mucha gente tiene propiedades o negocios en otro país y se perjudican al renunciar su ciudadanía.


Jorge Sansi
Dana Point, CA
ES: Estimado Jorge, con respecto al título, es verdad que la gran mayoría de las personas detenidas son indocumentadas, pero no nos quisimos olvidar de muchos inmigrantes documentados (entre ellos, varios refugiados políticos) que también han sido detenidos durante los primeros meses del año por portación de cara, apellido, o nacionalidad. Por otra parte, más allá de que algunos países no acepten la doble nacionalidad, nuestra revista se enfoca en brindar servicios a la comunidad argentina, y el nuestro es un país en el que sus ciudadanos sí pueden acceder a la doble nacionalidad. La sugerencia de que los residentes legales se hagan ciudadanos es más que válida por todos los motivos explicados en el artículo… y varios más. Un abrazo y gracias por comunicarse con nosotros.

La inmigración en los tiempos de Trump II

Sr. Director:
Leyendo el artículo sobre inmigración de la Dra. Caravetta, me mueve a hacerle unas preguntas o cuestionamientos sobre el segmento que sostiene que si las autoridades de inmigración no tienen una orden de allanamiento firmada por un juez, no hay por qué permitirles la entrada a la vivienda ni pueden ellos forzar la puerta o ventana si no se les autoriza a hacerlo... Tal vez la ley diga esto, pero ¿quién garantiza que la van a cumplir? Hoy por hoy, y por lo que se observa a diario en las noticias, los agentes de inmigración se muestran bien agresivos, prepotentes y sintiéndose apoyados por la “luz verde” que el presidente Trump les ha dado sobre este asunto, y arremeten contra todo extranjero por igual. Una persona sin residencia legal tiene derechos, es cierto, pero si te agarran sin papeles, ¿cuándo y cómo los vas a ejercer toda vez que te ponen de patitas en la frontera sin permitirte nada? Ya hay muchos casos de estos, incluso el de un conocido actor mexicano, Carlos Bonavides, que comentó que solo venía aquí a visitar a alguien y no le permitieron decir ni mu y pisoteándole sus derechos lo deportaron desde el mismo aeropuerto en el que había llegado y con documentación en regla, solo porque al oficial de inmigración se le antojó que “vio algo no muy claro”. Tal vez antes esto no era tan así, pero ahora suena muy lírico hablar a ellos de “respeto por los derechos”. Para esta administración, un indocumentado no tiene derecho a nada y si te detienen, abusando de su autoridad, no le dejan ni siquiera hacer una simple llamada telefónica a nadie. La abogada sostiene que ellos no pueden forzar la puerta, pero... ¿y si lo hacen qué?... ¿Y qué tal si te dicen que tienen la orden, pero que no pueden pasarla por debajo de la puerta y cuando les abrís no tienen nada? Por otro lado, son pocos los que conocen los detalles de estas órdenes emitidas por un juez debido al idioma y demás. ¿Y qué sucede si no les abrís pero se quedan escondidos afuera montando guardia y cuando salís te agarran? Esto ya le ha sucedido hace un tiempo atrás a una inmigrante mexicana que estuvo recluida en una iglesia santuario en Chicago durante un año y un día en la que se vio obligada a salir de allí ya la estaban esperando y aprovecharon la oportunidad y sin chistar la esposaron y deportaron inmediatamente.
   Sería muy bueno y conveniente para toda nuestra comunidad que la abogada Mariela Caravetta pudiera explayarse un poco más sobre el tema y quiera contestar más ampliamente estas preguntas que formulo, las que considero para nada exageradas. Gracias.
Esteban Murillo
La Mirada, CA
ES: Estimado Esteban, le pasamos sus inquietudes a la abogada Mariela Caravetta. Aquí va su respuesta:
Estimado Esteban,
Los oficiales de inmigración, la policía y todas las autoridades deben cumplir la ley, como cualquier otro habitante. Ello no significa que no existan aquellos que la violen o no la respeten. Si un oficial de inmigración llegara a forzar la puerta para entrar en una vivienda sin orden judicial, y ello quedara grabado en la cámara de un teléfono, por ejemplo, y luego ese hecho se hace público o se eleva a las autoridades correspondientes, es muy posible que ese oficial sea sancionado y/o pierda su trabajo. Si toda esa situación tomara carácter público, muchos otros agentes de inmigración serían más cuidadosos con el procedimiento para no perder su trabajo. Si, en cambio, la gente les sigue autorizando la entrada para que revisen la vivienda, firma “deportaciones voluntarias” y no opone ningún tipo de resistencia legal, esta administración logrará más fácilmente alcanzar su cometido de deportar a millones de inmigrantes rápidamente.
   Por eso es que nosotros debemos conocer nuestros derechos y hacerlos valer. Muchos inmigrantes inocentes son arrestados por inmigración por no saber que pueden negarse a abrirle la puerta a la policía o a oficiales de inmigración cuando estos en realidad estaban buscando a otra persona que no se encuentra en la vivienda. Sin perjuicio de ello, si los oficiales de inmigración están buscando a una persona en particular (generalmente alguien que tiene antecedentes criminales graves), muy posiblemente establezcan vigilancia del hogar para arrestar a esa persona en la calle o en el trabajo.
Muy Cordialmente,
Mariela Caravetta

Desde el otro lado

Sr. Director:
Volvió el señor Néstor Fantini (El Suplemento, marzo 2017), y volvió porque quiso, no porque lo llamaran, con la misma canción que por años venimos escuchando, sobre una de las tantas épocas tristes de nuestra historia. Fantini tiene razón: los inútiles militares, que no están hechos para pensar y crear, sino para obedecer y destruir, cometieron crímenes horribles y condenables y aunque él los dramatiza, no se pueden negar. Pero, me gustaría que el próximo mes diera su opinión de los crímenes de las guerrillas de los 70s, pero sin citar organizaciones, mundo académico, comisiones de derechos humanos, leyes, decretos, y la cifra de 30.000 desaparecidos, que a esta altura solo él se la cree o pretende creerla. Queremos su opinión personal de hombre de bien y profesor de sociología sobre los secuestros, torturas, asesinatos, robos y lo que quizás sea el crimen más cobarde, poner bombas en lugares públicos, práctica muy frecuente entre los montoneros, el ERP y compañía. Las organizaciones que usted cita todos saben que son políticas y corruptas y tiran para un solo lado. Fantini, tiene la oportunidad, si es honesto con usted mismo, de sentirse libre y ganar un poco de respeto de la comunidad argentina de la que sólo leo y escucho críticas hacia usted. Anímese, va a ver lo bien que se va a sentir. ¡Fuerza!
José Ruben
Woodland Hills, CA
ES: Estimado José, gracias por comunicarse con nosotros y seguir siendo un fiel lector de El Suplemento. El disenso, dentro del respeto que todos nos merecemos, es parte de la esencia misma de nuestra revista. ¤

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El Suplemento es el principal medio argentino del Sur de California. Fundado en el año 2000, es una revista de distribución gratuita en todos los locales argentinos, con una tirada aproximada de 24.000 copias. Cubre la comunidad argentina local e información de utilidad para los compatriotas en el exterior.

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