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El uso del Smartphone y sus efectos en el proceso cognitivo

El uso del Smartphone y sus efectos en el proceso cognitivo

Parte I de II
¿Qué es un Smartphone? Es un teléfono celular inteligente y versátil, que se diferencia de otros porque está equipado con acceso a Internet y ofrece toda clase de información (pasada y presente), en diccionarios, bibliotecas, y en toda una gama de plataformas sociales (e-mails, WhatsApp, Twitter, Instagram, Facebook), periódicos, revistas, radios, TV, álbumes de fotografías, discos y música de todos los tiempos en forma de videos digitales. También ofrece lo último de lo último en juegos y entretenimiento y diversas funciones más.

El smartphone nos ofrece sus utilidades, pero su excesivo uso tiene un costo humano.
   Diariamente Google y Facebook diseñan miles de aplicaciones (apps) específicamente para atrapar nuestra atención durante todo el tiempo, ya que somos sus consumidores, ya sea comprando o bajando tales aplicaciones por Internet a un costo fijo. Ellos son “los jefes” a quienes obedecemos (sin rezongar) cada día todas las directrices de sus actualizados apps para tener acceso al sistema y luego compartirlo a través de conexiones (links) con “extraños” que abundan como predadores de las redes, los que luego se van convirtiendo en nuestros entrañables amigos del chat, interacción cibernética que influencia subliminalmente nuestros pensamientos y comportamientos diarios. Es toda una retroalimentación que va condicionando y programando a la persona que los usa y ellos (Google y Facebook, principalmente) van estandarizando nuestro perfil y estilos de vida en índices de información codificada que luego venden para planificar el mercado consumista que les dará sus réditos y beneficios monetarios.

“Mientras mayor es la dependencia en la tecnología de las comunicaciones digitales, más se debilitan nuestras funciones intelectuales”

   Todo esto representa el celular smartphone, sin el cual ya no podemos vivir.

Una droga para el nuevo milenio
  En la vida diaria, el smartphone ha sido convertido inseparablemente en nuestra mano derecha, y aunque a usted le parezca normal y lógico, los investigadores de esta modalidad mundial no piensan así, y aseveran que mientras mayor es la dependencia en la tecnología de las comunicaciones digitales, más se debilitan nuestras funciones intelectuales.
   El uso del smartphone ha sido estudiado y cuantificado como parte de nuestros hábitos. Una persona lo usa en promedio unas 80 veces al día, casi 30 mil veces al año. Y son precisamente mensajes de texto, apps y juegos los que demandan nuestras impresiones sensoriales, predominantemente visuales, auditivas y emotivas, las que comandan nuestro foco de atención, retroalimentan nuestros pensamientos y experiencias a medida que inadvertidamente, el uso indiscriminado del smartphone va influyéndolos y redefiniéndolos. Los mensajes van simultáneamente afectando (modificando) nuestros comportamientos y percepciones, y determinando nuestro proceso cognitivo del aprendizaje, de acuerdo con estudios relacionados con las Teorías del Condicionamiento Clásico de Pavlov y del Condicionamiento Operacional de Skinner.
   Todos creemos estar convencidos de que “el smartphone nos provee todo de todo, en forma instantánea, versátil, conveniente y sobre todo, divertida”. Así, este teléfono inteligente va capturando nuestra atención sin advertir siquiera que en cada instante de su uso, nuestro organismo físico y emocional registra un disparador de emociones que va causando ansiedad y stress, lo que va disminuyendo la productividad del estudiante y del trabajador.
   Vivimos en una sociedad de consumo masivo donde el marketing es preponderante y los medios de comunicación han glamourizado la comercialización de productos, servicios, etc., a través de avisos publicitarios y flashes informativos cargados de intencionalidad, no exentos de violencia, distorsiones e ideologías políticas con tal intensidad y frecuencia que van bloqueando nuestra capacidad de análisis crítico y resistencia. Pareciera que todos estamos adictos a la tecnología digital.
   Todos admiramos a este gran país por los derechos civiles. libertades individuales y de expresión, principalmente, pero al ritmo acelerado que vivimos con el uso del smartphone, ¿no nos sentimos acaso como prisioneros o esclavos, atrapados y sometidos a un nivel de codependencia de este medio de comunicación?

Efectos del Uso del Smartphone en el Proceso Cognitivo
   “El usar el smartphone constantemente o escucharlo sonar/vibrar genera una cadena de distracciones que bloquean el proceso de concentración para resolver un problema, interpretar un texto o ejecutar una labor, ya que impide el razonamiento adecuado”, afirma el psicólogo de la Universidad de Austin, Texas, Dr. Adrian Ward.
   Conclusiones similares surgieron de los estudios publicados por el Journal of Experimental Psychology y el Journal of Computer-Mediated Communications con más de 100 participantes que usan el smartphone en forma permanente, y comprobaron que “no sólo la división de la atención les causa una interrupción en la performance y en la calidad inferior del trabajo que estaban realizando cuando escucharon un 'beep' o un 'buzz', sino que si ellos lo escuchaban y no podían responderlo, su presión sanguínea subía, su pulso se aceleraba y su habilidad para resolver un problema disminuía considerablemente”. Esta disminución del razonamiento adecuado y el excesivo uso del celular causa accidentes de auto y el rigor es comparable al del conductor ebrio.
   Debido a que nuestra codependencia con los smartphones ha crecido intensamente, los estudios sobre esta conducta también se han multiplicado. Los doctores Kristen Duke y Ayelet Gneezy (Universidad de California, San Diego), Maarten Bos (científico del Disney Behavior Research Team), y el ya mencionado Adrian Ward,  desarrollaron técnicas interesantes para comprobar cómo “la mera presencia del smartphone parece influir en la disminución de nuestra capacidad cognitiva”.
   Alrededor de 500 estudiantes participaron en este estudio para evaluar su capacidad cognitiva y para lograrlo, aplicaron el Test 1 y luego el Test 2. El primero probó la aptitud mental de poder focalizar su atención en un tema específico. El segundo test midió la habilidad del participante para interpretar y luego resolver un problema nuevo. O sea que, el Test 1 midió la aptitud cognitiva disponible y el Test 2 la fluidez de su inteligencia. La única variable en este experimento fue el lugar donde estaba el smartphone de cada participante y se establecieron tres lugares para dejarlo.
   El primer grupo dejó su smartphone “enfrente suyo, en su escritorio”, el segundo “adentro de su bolsillo o mochila a su lado” y el tercer grupo lo dejó “en una habitación contigua”.
   Los resultados en ambos tests fueron coherentes con la hipótesis del estudio. El grupo que había dejado su smartphone en frente de ellos obtuvo la nota más baja y desalentadora; el grupo que retuvo el smartphone en su bolsillo o mochila sacó una nota intermedia, mientras que el grupo que lo había dejado en la habitación contigua obtuvo el puntaje más alto.

“El usar el smartphone constantemente o escucharlo sonar/vibrar genera una cadena de distracciones que bloquean el proceso de concentración para resolver un problema, interpretar un texto o ejecutar una labor, ya que impide el razonamiento adecuado”

 La conclusión de este estudio fue simétrica, comprobándose que “a medida que la distancia entre el teléfono y su dueño disminuía, la capacidad cognitiva disminuía, también”. La simple presencia del smartphone había interrumpido la aptitud para focalizar y pensar críticamente.

Separation Anxiety
   Los padres, principalmente, deberían tomar conciencia de lo que está sucediendo y desarrollar una estrategia para reducir ese impacto negativo en sus hijos y prohibir su uso durante las horas de estudio en casa. Los maestros, por su parte, no deberían permitir que sus alumnos lleven su smartphone a la escuela.
   Los teléfonos smartphones han atrapado nuestra libertad de pensamiento, libre albedrío y poder de decisión y aún cuando no los estamos usando, seguimos pensando ¿qué habrá allí? o ¿qué mensaje de texto nos habrá llegado? Es un diálogo intrapersonal que perturba nuestra atención, dispersando los recursos cognitivos y apurándonos a nuestra próxima decisión: ¿lo chequeamos o no?
   Este proceso diario, rutinario y subconsciente, va debilitando y condicionando nuestro pensamiento a tal punto que mantenemos nuestro smartphone con nosotros a toda hora. Somos inseparables, y mejor que lo tengamos siempre cerca y a la vista, porque de lo contrario nos invade la ansiedad, la desesperación, el apuro, el desconcierto y hasta la inseguridad. ¿Es que ya seríamos propensos a padecer el síndrome conocido como “Separation Anxiety”? Hasta ahora, este síndrome solo había sido aplicado al estudio de los perros, cuando sus amos se iban de vacaciones y los dejaban solos.
   Compruébelo usted mismo. O vaya a un restaurante, un mall, una plaza, o una sala de espera en un hospital; donde quiera que usted vaya comprobará esta triste realidad mundial.
   El problema ya está planteado y analizado con sus consecuencias inmediatas. Yo le sugeriría a usted que establezca y mantenga el equilibrio en su vida fijando las prioridades en sus aspectos personal, familiar y profesional, para recuperar su auto-dominio y auto-control y la focalización en su bienestar general, donde la productividad es una parte importante en la realización del ser humano, tanto en las áreas educativas como laborales.  ¤

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